domingo, 15 de septiembre de 2013

Neuroética

El pasado viernes 12 de septiembre de 2013 tuvimos como invitado especial al Dr. Juan Daniel Gómez Rojas, Psicólogo de la Universidad de Manizales con postgrado en Psicología Clínica en esta misma Universidad,y con múltiples estudios fuera del país, como su Ph.D. en Neuropsicología en el Instituto Max Planck de la Universidad de Munich.
Se trató de una charla amena sobre neuroética que tuvo como objetivo lograr una reflexión en las personas presentes de lo moralmente aceptable en las neurociencias, de sus límites, alcances y de sus implicaciones tanto positivas como negativas.
Así pues, planteó preguntas como las siguientes: ¿es el objetivo de las neurociencias hacer de los seres humanos Dioses?, ¿debemos evolucionar o auto-evolucionar?, queremos con estos desarrollos ser mejor y más que humanos?, ¿la intervención genética en humanos es moralmente correcta?, ¿acaso esto no modificaría la naturaleza humana?, ¿el ser humano ya terminó de evolucionar o habrá más?

Teniendo en cuenta que los desarrollos biotecnológicos tienen implicaciones políticas, sociales, legislativas, pedagógicas, educativas y otras relacionadas con los conflictos y la seguridad,  el Dr. Juan Daniel nos hace dos recomendaciones principales: tener un criterio orientado ético-políticamente y antes que neurocientíficos, ser psicólogos, sin perder nuestro norte, que debe ser siempre guiado por la empatía, la comprensión y la solidaridad en la búsqueda del bienestar y la felicidad para todos. Lo anterior, implica que el uso de la biotecnología (su aplicación o no) resulte sumamente complejo, pues lleva consigo algunos peligros si nos dejamos llevar de la evolución científica, sin antes evaluar las consideraciones morales implicadas. Un ejemplo de estos peligros es el que se causaría con la inmortalidad: al ser inmortales, se perderían los sentidos de los diferentes componentes de la vida, tales como el afecto, la ayuda, entre muchos otros.
Es por lo  anterior que se dice que el proyecto de la modernidad, acorde con el presente modelo de desarrollo económico ha causado la falsa ilusión de alcanzar ciertos ideales vanidosos y carentes de verdadero sentido. En cuanto a esto, el Dr. Juan Daniel nos dio su opinión propia según la cual “las intervenciones en neurociencias deben apuntar a características superficiales y ontogenéticas y no a cambiar características filogenéticos que tendrían repercusiones sobre una mayor cantidad de sistemas”. Así, las intervenciones exitosas no deben generar mejoras que excedan el límite superior de las capacidades o características en cuestión, pues esto, como se mencionó con anterioridad, implica peligros y desigualdades para la sociedad.
Después de proporcionarnos herramientas en forma de interrogaciones para lograr una reflexión, el Dr. Juan Daniel cierra su charla, que por motivos de tiempo, no pudo ser tan extensa como se planeaba, pero que queda pendiente para una próxima ocasión.



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